
El riego deficitario controlado (RDC) se ha convertido en una técnica fundamental para optimizar el uso del agua en la agricultura, mostrando beneficios en numerosos frutales, y siendo su aplicación en el cultivo del olivar especialmente relevante. Esta práctica responde a la necesidad de manejar un recurso cada vez más escaso y puede mejorar la calidad y producción del aceite de oliva, un producto de gran valor económico y cultural.
El riego deficitario controlado en olivar
El RDC implica proporcionar al cultivo menos agua de la que requiere en condiciones óptimas. Esta estrategia consiste en programar los riegos de manera que los períodos de déficit hídrico se concentren en fases del ciclo fenológico en los que el olivar es más tolerante a este estrés. De esta manera los productores pueden mantener la viabilidad y rentabilidad del cultivo mientras ahorran agua o se adaptan a reducidas dotaciones en años críticos.
¿Qué hay que tener en cuenta al aplicar Riego Deficitario Controlado en olivar?
- Consideraciones del ciclo anual del olivo

Para implementar el RDC con éxito, es crucial entender el ciclo anual del olivo. Los momentos críticos para la aplicación de este tipo de riego son entre el endurecimiento del hueso y el inicio de la maduración del fruto, un período que suele abarcar desde principios de julio hasta mediados de septiembre. Durante esta fase, la sensibilidad del olivo al déficit hídrico es relativamente baja, lo que permite aplicar déficit controlado sin afectar negativamente al crecimiento y desarrollo del fruto.
- Control de la restricción de agua
Gracias al RDC, los productores pueden lograr un ahorro significativo de agua sin comprometer la cantidad ni la calidad del aceite producido.
Sin embargo, este tipo de riego requiere una planificación meticulosa y un seguimiento constante. Los recortes de agua deben ser controlados para evitar el estrés hídrico severo, que podría perjudicar la producción de aceituna y la calidad del aceite. La digitalización presenta herramientas como sensores de humedad de suelo, dendrómetros y otros sensores que pueden ayudar a validar la aplicación de esta técnica.
Beneficios del RDC en el cultivo del olivo
La aplicación del RDC presenta numerosas ventajas en el cultivo del olivo:
- Ahorro de agua: Promueve un uso más eficiente del agua, vital en regiones donde este recurso es limitado y en años de sequía. Al aplicar menores cantidades de agua, los productores pueden mantener la producción.
- Mantenimiento de la producción de aceite: A pesar de la reducción en el riego, estudios han demostrado que el RDC no causa un descenso significativo en la producción de aceite, permitiendo mantener rendimientos estables y la rentabilidad de la explotación siempre que se gestione adecuadamente.
- Mejora de la calidad del aceite de oliva: La restricción hídrica en momentos clave del ciclo de desarrollo del fruto puede mejorar las características organolépticas del aceite.
- Mejor rendimiento durante la extracción: Los frutos obtenidos con RDC suelen tener un mejor rendimiento durante el proceso de extracción, lo que significa que se puede obtener una mayor cantidad de aceite con menos fruta, mejorando la eficiencia del proceso industrial.
El riego deficitario controlado es una herramienta valiosa para los productores de olivar que buscan adaptarse a las realidades del cambio climático y la escasez de agua.
Al permitir un uso más eficiente del agua, el RDC no sólo contribuye a la preservación de los recursos hídricos sin comprometer la producción del cultivo, sino que puede incluso mejorar la calidad y el rendimiento del aceite de oliva. En un contexto donde el olivo es un cultivo de gran importancia económica y cultural, la implementación del RDC se convierte en una práctica esencial para asegurar la viabilidad y rentabilidad del sector.