Claves para podar el aguacate

Agbar Agriculture

Claves para podar el aguacate

poda aguacate

La poda en un árbol, en general, busca favorecer el desarrollo, la productividad y la calidad de sus frutos. En el caso del cultivo de aguacate, es una labor muy importante porque ayuda a que penetre la luz solar de forma más uniforme dentro de la copa, reduciendo la probabilidad de que haya ramas interiores poco productivas e, incluso, la presencia de plagas y enfermedades, además de facilitar la recolección.

El primer objetivo de realizar una óptima poda del aguacate pasa por establecer una estructura de la copa en las primeras etapas de desarrollo; más tarde, se llevará a cabo para controlar el tamaño del árbol y facilitar así su manejo agronómico; y también es importante para rejuvenecer determinadas plantaciones, de forma que se recupere la productividad y la calidad.

Los expertos recomiendan podar el aguacate justo después de recoger la cosecha, ya que el árbol tiene más tiempo para que maduren los nuevos brotes. Una poda tardía retrasa y pude inhibir total o parcialmente la floración. Podarlo en otoño o invierno es un riesgo, al exponer al árbol a las bajas temperaturas, al igual que no conviene exponerlo a elevadas temperaturas o sequía una vez podado.

Dependiendo de lo que estamos persiguiendo con nuestro cultivo de aguacates, se pueden diferenciar seis tipos de poda: poda de formación, poda de fructificación, poda de producción, poda de mantenimiento, poda de rejuvenecimiento y poda en verde.

La poda de formación se realiza durante la etapa más joven del aguacate, cortando las ramas que presentan una mala orientación o ángulos muy cerrados, con el objetivo de favorecer una estructura regular y abierta, con una copa amplia y a baja altura, de forma que facilite las labores. Dentro de este tipo de poda, existen dos sistemas: la formación en vaso y la formación en eje central. En la formación en vaso, se requiere despuntar el aguacate a la altura adecuada para que surjan las ramas principales; una vez que estas aparezcan por debajo del corte, se seleccionan las tres o cuatro ramas principales para su conservación y se elimina el resto. La formación en eje central consiste en dejar que el tronco crezca para ir seleccionando una o dos ramas principales cada cierta altura, que conformarán los distintos niveles, orientadas hacia diferentes puntos para mantener un equilibrio. En ambos métodos de formación, hay que ir podando las ramas secundarias, eliminando las de crecimiento más vertical, las entrecruzadas y las que se dirigen hacia el interior de la copa.

La poda de fructificación se realiza al tercer o cuarto año. Su objetivo es el establecimiento de las ramas secundarias productivas, para lo que se eligen tres o cuatro ramas principales que serán las que servirán de soporte para el crecimiento del resto del árbol, cuya inclinación no debe ser demasiado elevada para evitar que se rompan con el peso de los frutos. También se eliminan los chupones de las ramas secundarias, que se recortan a dos tercios de su longitud.

La poda de producción busca optimizar la recepción de luz solar en la copa para mejorar la cantidad y calidad de los frutos. Hay que eliminar los chupones más grandes y dejar los más débiles situados en el interior del árbol, cortar las ramas más bajas, que reciben menos iluminación y buscar dar una forma lobulada a la copa.

Dentro de la poda de producción, hay una poda denominada de aclareo, que consiste en eliminar total o parcialmente las ramas principales, llegando a dejar solo el pie del árbol para injertar. Se trata de una limpieza y aclareo de las ramas para facilitar la llegada de luz, además de que se aprovecha para eliminar los chupones, pues no son productivos. Hay que tener cuidado para mantener la relación entre hoja y madera. Puede servir para realizar un cambio de variedad, a través de injertos en los árboles que fueron podados de la variedad anterior, y que sirven como portainjerto.

La poda de mantenimiento se lleva a cabo una vez conseguida la formación adecuada de la copa, con la que se busca frenar el exceso de crecimiento en altura del árbol y su tendencia a rellenar el interior de la copa con ramas y follaje que generen un desequilibrio. Para ello, se eliminan las ramas de crecimiento muy vertical, los chupones, las que se dirigen hacia el interior y las que se cruzan entre sí; también se retiran las ramas secas, dañadas o enfermas para prevenir riesgos sanitarios al árbol; además, se eliminan las que se encuentren muy cercanas a otros árboles vecinos.

La poda de rejuvenecimiento consiste en eliminar las ramas de mayor edad, que han perdido vigor y han mermado su productividad, para que surjan en su lugar otras nuevas. Generalmente, se cortan las ramas principales junto al tronco, obligando al árbol a rejuvenecer toda la copa, lo que se conoce como una poda agresiva y drástica, que provoca un periodo de parón productivo que puede prolongarse varios años. Existe una poda progresiva de rejuvenecimiento, que se lleva a cabo desde lo alto de la copa hasta la base de las ramas; se recomienda hacerlo por fases y cada tres años, cortando una de las ramas principales del árbol.

La poda en verde o poda de renovación se puede realizar en cualquier época, aunque se aconseja llevarla a cabo a finales de agosto aprovechando la escasa actividad vegetativa del árbol. El objetivo es controlar el crecimiento de los chupones, eliminando aquellos que no son aprovechables para el aguacatero.

Consejos

Para deshacernos de los restos de la poda, se aconseja utilizar una trituradora y, posteriormente, aprovechar esta materia orgánica para enriquecer el suelo, comprobando previamente que no hay peligro de propagar plagas o enfermedades. También se pueden utilizar como biomasa para la chimenea o la calefacción; y es posible quemarlos cumpliendo, eso sí, la normativa correspondiente para evitar cualquier riesgo de incendio.

Se recomienda usar los utensilios adecuados para cada tarea, siendo los más comunes la escalera; las tijeras para las ramas más cortas; la sierra para aquellas ramas más largas; el motosierra para troncos gruesos; y la podadora de altura para las ramas ubicadas en las zonas más elevadas. Hay que desinfectar las herramientas como medida de higiene vegetal, después de cada trabajo. Y se aconseja utilizar los elementos necesarios para garantizar las medidas de prevención de riesgos laborales, además de desinfectar las herramientas una vez realizada la poda como medida de higiene vegetal.

    Más información

    Rellena el formulario para obtener más información. Nos pondremos en contacto contigo.



    ACEPTO RECIBIR INFORMACIÓN COMERCIAL DE AGBAR Y OTRAS EMPRESAS DEL GRUPO AGBAR.

    ACEPTACIÓN DE POLÍTICA DE PRIVACIDAD: EL RESPONSABLE DEL TRATAMIENTO ES AGBAR SUS DATOS SERÁN TRATADOS CON EL FIN DE GESTIONAR DE GESTIONAR SU SOLICITUD, Y EN EL CASO QUE HABER DADO SU CONSENTIMIENTO, PODER REMITIRLE INFORMACIÓN COMERCIAL. PUEDE ACCEDER A SUS DATOS, SOLICITAR QUE SE MODIFIQUEN, SUPRIMAN O SE LIMITEN, EJERCER EL DERECHO A LA PORTABILIDAD U OPOSICIÓN EN DETERMINADOS SUPUESTOS.

    Descargar estudio

    Completa el formulario para recibir en tu email el estudio.

      Call Now Button